Archivo

Archivo para la categoría ‘Cuento’

Fábula del tonto

Sábado, 4 de Septiembre de 2010 Sin comentarios

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas.

Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.

Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió: Leer más…

Lo primero es lo primero

Martes, 10 de Agosto de 2010 Sin comentarios

Un agricultor contrajo una enfermedad en los ojos y decidió ir al médico. No obstante, el precio de la consulta le pareció muy alto y resolvió ir al veterinario que, meses antes, le había cobrado una pequeña cantidad por curar a su burro.

El veterinario le aplicó en los ojos el mismo emplasto que utilizaba con las caballerías y aquel hombre quedó ciego.

Maldiciendo su suerte, el agricultor presentó su caso ante el juez reclamando justicia. Leer más…

El pez y la tortuga

Miércoles, 21 de Julio de 2010 Sin comentarios

Amanecía. Los primeros rayos del sol se reflejaban en las aguas azules del mar de Arabia. Una tortuga salía de su sueño profundo y se desperezaba en la playa. Abrió los ojillos y, de repente, vio un pez que sacaba la cabeza del agua. Cuando el pez se percató de la presencia de la tortuga, le preguntó:

–Amiga tortuga, presiento que hay sabiduría en tu corazón y quiero hacerte una pregunta: ¿qué es el agua?

La tortuga no repuso al instante. Leer más…

El palacio maravilloso

Domingo, 18 de Julio de 2010 Sin comentarios

“Si ya construiste castillos en el aire, no te avergüences de ellos; están donde deben pesar. Ahora construye los fundamentos.”


Thoreau

EL PALACIO
MARAVILLOSO

Se cuenta que cierta vez, un rey del Iemen, llamado Hiamir, llamó a uno de sus ministros y le dijo: “Quiero hacer un largo viaje a Tiapur, una región distante, pobre y triste, árida y sin confort.

Determinó que vallas antes de mi, y luego que a la llegada, mandes que sea construido un magnifico palacio, con largas barandas de marfiles y patios floridos.

En ese palacio quedaré hospedado durante una temporada, con tranquilidad y confort.”

El Oficial respondió humildemente: “escucho y obedezco, al rey” Leer más…

Mejor ir siempre a lo práctico

Jueves, 29 de Abril de 2010 Sin comentarios

Dos eruditos compartían viaje con un pastor que les servía de guía. En un tramo del camino se quedaron sin provisiones, salvo un pedazo de queso y un mendrugo de pan. Todos tenían hambre, pero no se pusieron de acuerdo en cómo repartir las viandas.

Los eruditos argumentaban que ellos lo necesitaban más, pues el pastor estaba acostumbrado a la frugalidad. El pastor pensaba que le pertenecía a él, ya que su trabajo era más grande al hacer doble esfuerzo buscando los mejores pasos y vados. Uno de los eruditos dijo:

-Propongo que aquel que mañana al amanecer narre el sueño más hermoso decida cómo repartir los alimentos.

Todos aceptaron la propuesta. Leer más…

La tristeza y la furia

Martes, 20 de Abril de 2010 Sin comentarios

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.

Había una vez… un estanque maravilloso.

Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia. Leer más…

Siempre querer más

Lunes, 8 de Marzo de 2010 Sin comentarios

Había una vez un pobre mendigo que se había acostumbrado a mal vivir con lo poco que le daban. Aunque no era viejo y estaba sano, no aceptaba ningún trabajo que le ofrecían y así iba de un lado para otro sobreviviendo como podía. Un día se encontró con un amigo de la infancia y ambos se pusieron a recordar viejos tiempos.

-¿A ti qué tal te ha ido? -le preguntó el amigo al mendigo.

-Muy mal -respondió-, ya ves, he tenido muy mala suerte y mi situación es lastimosa.

-Pues, mira -repuso el amigo-, yo he descubierto que tengo poderes sobrenaturales y creo que puedo ayudarte. Leer más…

El águila y el chimango

Sábado, 6 de Marzo de 2010 Sin comentarios

Una vuelta un hombre decidió poner a prueba la providencia del Señor Dios. Muchas veces había oído decir que Dios es un padre amoroso y que se ocupa de todas sus pobres criaturas. El hombre quería saber si también se ocuparía de él y le mandaría lo que cada día necesitaba.

Entonces decidió irse campo adentro hasta un montecito solitario, para esperar allí que Dios le enviara su sustento diario, por manos de alguien que fuera lugarteniente de su providencia. Y así lo hizo. Una mañana, sin llevarse nada consigo para comer, se internó en esos campos de Dios, y se metió en el montecito que había elegido. Lo primero que vio lo dejó asombrado. Porque se encontró con un pobre chimango malherido, que tenía una pata y un ala quebrada. No podía volar ni caminar. En esas condiciones no le quedaba otra que morirse de hambre, a menos que la providencia de Dios lo ayudara. Leer más…

El elefante encadenado

Miércoles, 24 de Febrero de 2010 Sin comentarios

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.

También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. Leer más…