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Fijación Mental

Miércoles, 16 de febrero de 2011 Dejar un comentario Ir a comentarios

¡Usted ya ha tenido la sensación de que no cerró la puerta, no desconecto la placa eléctrica, no cerro el coche, no apagó la luz?

Esas situaciones surgen, poniendo en duda lo que, hace pocos minutos, teníamos como una certeza.

Si nosotros nos dejamos atormentar por tales ideas, ellas pasan a formar parte de lo cotidiano, transformándose en neurosis que, en escala mayor, nos causan prejuicios. Es la llamada idea fija, fijación mental o mono idea.

En esa misma línea de raciocinio, los sentimientos de celos, de envidia, los fanatismos políticos, religiosos y deportivos, considerados los grados de intensidad, pueden causar daños a nuestra economía espiritual.

Causadas por esas ideas fijas, surgen las ansiedades, los miedos, las inseguridades, las amarguras guardadas, entre otros males.

Cuando agasajamos esos sentimientos en nuestra intimidad, de manera tal que nos dejamos atormentar por ellos, hasta el punto que se constituyen en una idea fija o mono idea, podremos generar desequilibrios y perturbaciones de difícil solución.

Si percibimos las insinuaciones de esas ideas negativas intentando instalación en nuestras mentes, enviemos esfuerzos para expulsarlas inmediatamente.

Empleemos la voluntad firme, la iniciativa, la perseverancia, en los buenos propósitos, la fe la paciencia, como verdaderos antídotos para expulsar esas ideas perniciosas.

La transformación moral, la acción en el bien, los nobles ideales del sentimiento, del arte, de la cultura, son medidas eficientes en la prevención de las ideas indeseables.

Si, algunas veces, nos encontramos enredados en las telas de circunstancias perturbadoras, hagamos un análisis de los pensamientos que alimentamos, pues en ellos están la causa de esos desequilibrios.

Por tanto, mantener la mente y las manos ocupadas en el trabajo noble son medidas profilácticas, que nos fortalecen espiritualmente, predisponiéndonos a la liberación definitiva de esas verdaderas prisiones mentales.

Busquemos arreglar nuestra mente con optimismo, con lecturas edificantes, con fe en Dios, permitiéndonos ser felices tanto como de felices podemos ser en la tierra.

Jesús aseveró que donde estuviere nuestro tesoro, ahí está nuestro corazón.

Que la esperanza sea nuestro gran tesoro y que nuestro corazón pueda estar siempre balsamizado por sus luces, iluminándonos el alma y ayudándonos a liberarnos, en definitiva, de las prisiones mentales que tanto nos angustian.

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En los momentos en que nos permitimos fijaciones mentales desajustadas, Espíritus infelices pueden sugerirnos ideas maléficas, aumentando nuestro desequilibrio.

En esas situaciones pueden incitarnos el orgullo, la sed de venganza, los celos, las fobias, entre otros males.

No fue otro el motivo por el cual Jesús recomendó vigilancia y oración.

La vigilancia sobre los pensamientos que emitimos, a fin de que podamos controlarlos, no permitiéndonos caer en sugestiones infelices de Espíritus atormentados.

Y la oración, en la búsqueda de inspiraciones nobles venidas de lo Alto.

Merchita

  1. Patricia
    Viernes, 31 de agosto de 2012 a las 01:43 | #1

    me gusto mucho y me hizo reflexionar de forma positiva, Gracias

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