Inicio > Álvaro Peiró Ibañez > ¡Imitemos al Padre!

¡Imitemos al Padre!

Sábado, 13 de Marzo de 2010 Dejar un comentario Ir a comentarios

­¡Cuanta desolación humana estamos presenciando!. Y es que el pasado no perdona. ­-¡Cuantos sin sabores!. Y mucho rencor en nuestro interior, no todos mejoramos tras el paso de la vida a la muerte; nos quedamos a nivel de tierra y el sabor de la aspereza no siempre desea salirse de los corazones, la rebeldía a veces nos obliga a regresar de nuevo a este mundo de inquietudes, y lo que conseguimos después es echar más leña al fuego.

En este mundo somos un teatro de marionetas, conducidos por una plebe de idealistas, que nos trastocan el cerebro y existe tanta variedad de pensamientos, que no concedemos alternativa a ninguno, en estos casos se encuentran los enfrentamientos de clases perdiéndose muchas veces incluso la vida. Si dijésemos que todos estos acontecimientos son errores acarreados en otras existencias por nuestro comportamiento -La verdad, -quien se lo iba a creer- que ya hemos vivido otras épocas, cuando se habla as¡, primero se te ríen y después te preguntan ¿Puedes demostrarlo?.

Estas cosas son indemostrables, comprendámoslo, -aunque existen evidencias- algún día puede que estas se demuestren, siempre y cuando el Padre lo autorice; hay muchas cosas que se desconocen, ya lo dijo Jesús: ¡­Si yo os diera a conocer todos los secretos del Padre os volveríais locos!. Pero nosotros trasgiversamos las palabras al no entenderlas, ¿Qué quiso decir Jesús con ese mensaje?. Que aparte de todo lo que Él nos enseña había mucho más que no pudo revelar, nuestras mentes no estaban preparadas para comprenderlo, y hoy tampoco lo están, llevamos consigo un disfraz desmesurado y eso es lo que nos hace dudar de todo.

Cada cual ha escogido el concurso a su manera, juzgamos o censuramos, todo distinto a lo que el Padre nos enseña, si todos somos hermanos, ¿Porque maltratarnos?. No nos damos cuenta de que estamos contradiciendo al Padre, no olvidemos que nos encontramos en una estación de paso, no es eterna. ¡Acaso creemos que Dios es un creador de titiriteros jugando con nosotros!. O somos nosotros los que lo vemos como a un imaginario juez torturándonos severamente.

Retiremos de nuestras mentes lo que no procede y contemplemos en una noche estrellada con mucha emoción el firmamento, su grandeza y su perfección, ¿No nos vemos diminutos ante tan gigantesco océano espacioso?. Si sabemos que somos su creación ¿De qué nos sirve esa rebelión?. ¿Si Dios es amor, porque no imitarlo?. Preferimos más un pasado de tiempos con dioses sin amor a un presente con un solo Dios con mucho amor.

No dijo Jesús: Amaras a tu enemigo como a tu mejor amigo, ¿Y a quien consideramos como enemigo?. – A quien despreciamos – ­¡No es así!. ¿Que clase de humanoides somos, que hasta los propios hermanos de una misma familia no se pueden ver ni hablar?. No nos estamos dando cuenta que las puertas de nuestro corazón permanecen cerradas, ­a que esperamos para abrirlas.

Bastante es que los errores se pagan fuertemente, siendo nosotros los culpables por nuestro egoísmo. Respetemos, amemos, y saquemos del corazón ese fantasma que no nos deja vivir, y pongamos en sustitución una lucecita para que todos puedan entrar en su interior.

Álvaro Pairó Ibáñez

  1. Sin comentarios aún.
  1. Sin trackbacks aún.