Renovación
El plano espiritual programa, a través de las entidades encargadas de este sector, una reencarnación donde se deberá cambiar el patrón energético-afectivo establecido entre los dos personajes en cuestión. La solución más frecuente utilizada es la manutención de la unión entre ambos, pero no una unión conyugal. Reencarnan como padre e hija o madre e hijo.
La sabiduría de la ley universal, encuentra en la reencarnación el lenitivo del olvido para la manutención del vínculo afectivo, en moldes no lesivos a los envueltos.
En esta nueva existencia la pareja pasará a ejercitar el amor desvinculado del envolvimiento sexual, basado más por las bendiciones del hogar.
En determinadas situaciones, la intensidad de la unión es tan expresiva que los eslabones del pasado aún ejercen una fuerte interferencia en la nueva vida llegando a suplantar al instinto maternal y filial. Surgen entonces, el Complejo de Edipo, donde el hijo nutre por la figura materna la pasión del pasado, aún no anestesiada suficientemente por tan sólo una reencarnación.
El equivalente en el sexo femenino, el Complejo de Electra, cuando la hija aún guarda fuertes reminiscencias de la vida anterior, tiene la misma explicación. Desvíos estos que serán todos sanados, sino en esta vida, en otra próxima, por el trabajo de los equipos de planificación y elección de los padres del espíritu que renace.
Sea cual fuera la situación del histórico kármico de nuestras familias es evidente que la Ley Universal es sabia y siempre está enseñándonos que el amor es el único camino.
Padres e Hijos Ricardo di Bernardi
Traducción de Johnny M. Moix
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